El egoísmo es otra noche más pensando en que primero voy yo. El egoísmo es una cárcel donde encierro a mi cabeza y a mi cuerpo para que nadie la perjudique. Una pompa de imaginación que se preocupa por mi necesidad más que tú. El egoísmo es un por si acaso, que si abre los ojos sólo me ve a mí. Es un papel que alguien me pasó y que sin pensar si lo quería me lancé a interpretar. La solución a mi problema es multiplicarme por ocho, por nueve, y nunca dividirme. Mis sueños en mayúscula al lado de tu necesidad diminuta. Me veo en el espejo aunque no tenga cerca uno; y mi viento sopla para el lado que más me interese. Siento esa necesidad de mirarte, pero el sueño me debilita mientras mis manos ya se ganan el jornal. Un lo siento para ti por ser cada minuto más yo. Un lo siento para el resto por cambiar mi forme de verles de cuando necesito a cuando ya estoy saciado. Un lo siento sin disfraz que grito a los cuatro vientos para que por primera vez lo escuches tú antes que yo.
crónica de un egoísta
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