Sin texto. Sin texto y sin texto. Sin texto. Sin texto. Sin texto. Sin texto y sin texto. Sin texto. Sin texto. Sin texto. Sin texto y sin texto. Sin texto. Sin texto. Sin texto. Sin texto y sin texto. Sin texto. Sin texto. Esta es la historia de un paciente inglés afincado en Madrid, que frustradamente topó con el dueño de la casa donde estaba encerrado. Este terrateniente de aires malvados, no quería sacar de allí a nuestro Hugh Grant artificial, que sin cansarse luchó tanto que logró salir de la casa. Ahora, después de nueve horas y diez minutos, juega de titular en el primer equipo de primer nivel del mundo. Toma ya, una oda para los pacientes que nada les quita la esperanza…
Sin título
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